jueves, 17 de mayo de 2012



Exposición "Gente Pacífica" en El Museo Lili: Universidad Autónoma

Vivimos en una sociedad que cambia constantemente, cambia todos los días, cambia tanto que a veces olvidamos como era hace unos años, incluso a veces olvidamos como algunas cosas eran ayer.

Muchos defienden a esta llamada “evolución” de las civilizaciones del hombre, muchos dicen que ha dado lugar a muchas facilidades a la vida como la conocemos hoy, que la tecnología cambió para bien la manera en que vivimos, que la modernidad es el bien más preciado que tenemos y que el desarrollo sólo puede ser beneficioso para el ser humano. 

Lo que casi nadie se detiene a pensar es que día a día, esa constante evolución no solamente nos hace sus esclavos, pues hoy en día nadie imagina un mundo donde no exista la Internet, las redes sociales, la televisión satelital, el celular y su esclavizante mensajería instantánea; entonces no sólo nos hace sus esclavos esta evolución, si es que depender enteramente de la tecnología es evolución, sino que nos arrebata minuto a minuto nuestra cultura que hace siglos pensábamos defender hasta el fin de los tiempos.


“Los fenómenos de movilidad e intercambio cultural han sido constantes a lo largo del devenir humano, induciendo adelantos del desarrollo del conocimiento y el acercamiento a realidades diversas que correlacionadas trazan nuevas rutas sociales.

En las décadas finales del siglo XX se dieron una serie de aspectos que favorecieron la movilidad cultural a gran escala en diversas regiones del mundo. Culturas provenientes de territorios distintos y periféricos fueron atraídas hacia los centros urbanos.”
Tomado de la exposición “Gente Pacífica” Museo Lili.


En la visita al museo Lili, pudimos observar y conocer acerca de las tribus que habitaron todo el sur de lo que hoy conocemos como la ciudad de Cali, es triste imaginar al ver todas las herramientas, artesanías, costumbres, vestimentas, y fotografías, que lo que hoy es un complejo de empresas, centros comerciales, universidades y urbanizaciones residenciales, era el sagrado territorio de las tribus indígenas que hoy nadie se interesa por conocer.


En esta visita no sólo pudimos evidenciar que la evolución le arrebata a la sociedad sus costumbres, tradiciones, idiomas, formas de vestir, de hablar, incluso de actuar, sino que se encarga de reemplazarlas por costumbres totalmente nuevas provenientes de una globalización que sólo se encarga en realidad, de homogenizar al mundo, haciendo que pierda lo diferente, lo hermoso, todo eso que es capaz de sorprendernos cuando emprendemos un viaje a tierras que nunca hemos visitado antes.

 Como lo expone en su texto Anthony Sampson, la cultura puede ser definida como “un complejo todo que incluye conocimiento, creencia, arte, moral, ley, costumbres y las demás capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad.” Entendemos entonces que la cultura de todas estas tribus indígenas, desapareció gradualmente hasta llegar al día de hoy, una época en la que se debe buscar con lupa, y una gran lupa, los pocos vestigios que quedan esparcidos por nuestro territorio, de estas culturas espectaculares que un día fueron dueñas de este territorio donde hoy estudiamos, mientras nosotros seguimos sintiéndonos dueños absolutos del asiento que ocupamos, del salón al que asistimos, de la universidad entera por haber pagado una matrícula, pero ni el dinero de mil matrículas universitarias juntas podrá alguna vez resarcir el haber ido eliminando desde hace tanto tiempo, las culturas que nos identifican y que son propias de nuestro territorio, sin indemnizar , si es que esto fuera posible, a las tribus que llegaron aquí mucho antes de que nosotros irrumpiéramos a acabar con la tranquilidad que seguramente caracterizó estas tierras.


La diversidad cultural y movilidad que según la exposición del Museo Lili, se encuentran en el Valle Del Cauca, es inmensamente rica, pues cada comunidad tiene y conserva sus propias actividades y modificaciones del ambiente, lo que caracteriza su cultura.

En la visita pudimos conocer que al Valle Del Cauca, gracias a su situación geográfica, son atraídas diferentes, diversas y numerosas culturas indígenas y afrocolombianas. Esta atracción de habitantes de otras regiones es importante e interesante para el departamento pues se puede convertir en un departamento multicultural. Haciendo que la ciudad recupere así sea un poco esa identidad pacífica de la que se jactaba hace décadas.


Por otro lado a pesar de los beneficios que aportan las diferentes culturas al Valle Del Cauca, la afluencia de estas al territorio urbano también se puede convertir en un problema, pues como lo dice el texto “Funciones y sentidos de la cultura” de Anthony Sampson, cada una de ellas, está dispuesta a defender su identidad por encima de la identidad de las demás culturas creando así una llamada “lucha de culturas”. El texto lo afirma, la inteligencia es importante en la cultura, y siempre se cree que la cultura propia es la más inteligente, por lo que no se permite pensar en tomar otra cultura como opción. En algunos casos incluso se genera irrespeto hacia culturas diferentes a la propia.

Solo hay que estar presente en uno de los festivales anuales del Petronio Álvarez, para poder ver a una cantidad incalculable de personas provenientes de culturas indígenas y afrocolombianas, que el resto del año son prácticamente imposibles de encontrar reunidas en algún otro espacio, estas actividades son instrumentos y herramientas que destacan los rasgos culturales de esta comunidad. Como fue perfectamente profesado por Freud en su obra “El malestar en la cultura” y presentado en el texto de Sampson. En pocas palabras, la cultura designa toda la suma de operaciones y normas que distancian nuestra vida de la de nuestros antepasados animales, y que sirven a dos fines: La protección del ser humano frente a la naturaleza y la regulación de los vínculos recíprocos entre los hombres. Esto quiere decir que es imposible vivir en la naturaleza, por el contrario, para sobrevivir en ella y proteger nuestra existencia es necesario modificar y apropiarse de esa naturaleza por medio de la cultura. La cultura es entonces un distanciamiento de la naturaleza; para lograr este distanciamiento, es importante convertirnos en seres culturales y no quedarnos con el carácter natural.


La figura del Bastón de Mando. Definitivamente uno de los aspectos que más nos interesaron, que concuerda con la lectura, es el haber descubierto que la cultura también es una organización normativa, la normatividad no son solo leyes escritas, hace parte de la evolución de la sociedad. Pudimos entender que en la cultura de los indígenas hay una forma de regulación de relaciones sociales, una manera de dar orden a la comunidad según sus ideales, esto se puede ver con el uso del Bastón de Mando. 


La lectura plantea que “la cultura abarca la totalidad de las instituciones, las practicas, creencias, los valores, técnicas vigentes en una sociedad dada”. Algo que claramente pudimos observa en la visita. Se puede decir que sin cultura no hay mente ni intelecto, ya que es la cultura la que forma la identidad de cada individuo. Sin embargo, no podemos hoy en día imaginar un mundo privado de todas las comodidades con las que contamos, así que retomar culturas que ya están casi desaparecidas para recuperar nuestra identidad estaría completamente fuera de contexto, pero que espectacular sería, que Cali estuviera inundado de todas estas culturas para enriquecer la diversidad de nuestra ciudad y que cada día aprendiéramos más unos de otros. Por ahora debemos conformarnos con sentir esta unidad de culturas, una vez al año en el festival del Petronio Álvarez, soñando con que estas culturas se mantengan y no sigan olvidándose cada vez más.

Crónica visual: Museo Lilí


Cali es un escenario de confluencia de culturas, que terminan conformando  una sola con el pasar del tiempo, constituyendo una cultura pluralista.




Las maletas expuestas en el museo, representan el viaje de la cultura, su movimiento y su vida, ya que no es un ente estático, sino que se fusiona con otras, migra y se transforma, sin embargo, este proceso maleable no implica una pérdida cultural, sino un enriquecimiento de las misma.



El museo expone las máscaras ceremoniales y objetos autóctonos de cada comunidad, podemos ver que elementos como los collares también son usados en nuestro entorno.


Se encuentran también bateas de las culturas afroamericanas, utilizadas para recolectar maíz, balones de caucho para realizar deportes, canastillas para ahumar queso y la marimba de palma de chonta.




Objetos precolombinos de culturas que ya no existen tenían urnas fúnebres y sus formas de animales representan el volver a la madre tierra.



Se utiliza el bastón ceremonial en los rituales y tiene un valor sagrado, al igual que los chamanes tenían el cráneo deformado para obtener poderes metafísicos.


En la vestimenta Guambiana, el sombrero significa matrimonio, lo teje el hombre y se lo regala a la mujer, mientras que ella le teje una ruana. En las prendas se cuenta la historia familiar.


La fertilidad materna es muy importante.


Asumen la sexualidad de forma sagrada y significa la fertilidad y el respeto a la tierra.

Exposición Fotográfica






















viernes, 23 de marzo de 2012


El Distrito de Aguablanca... Ese lejano sitio que no queda lejos.


Historia
La ciudad de Cali es una urbe socio-espacialmente fragmentada, en la que coexisten espacios diferenciados, antagónicos y contrastantes que muestran claramente las profundas inequidades e injusticias del sistema económico y social.
Uno  de los barrios más representativos de esta inequidad y necesidad de un espacio donde vivir es el Distrito de Agua blanca, ubicado al oriente de la ciudad de Cali en el Valle del Cauca, el cual está compuesto por las comunas 13, 14 y 15( las cuales contienen  entre 39 barrios y 50 barrios )y fue fundado en 1972 con la presencia de algunos barrios que en su mayoría nacieron de invasiones y apropiaciones ilegales de inmigrantes que llegaron desde el campo y desde la costa Pacífica colombiana. En cuanto a su población, se predica que el 67 % proviene de otros departamentos (Choco, de Cauca y Nariño y otras ciudades del Valle) y su 33% restante de personas que vivían en otros barrios  y de movimientos intraurbanos. En cuanto a los problemas que se desarrollan en este distrito, encontramos la falta de servicios públicos para toda su población,  la imposibilidad de habitar las zonas que el plan de ordenamiento territorial había dispuesto a causa de migrantes no esperados  y por ende la ocupación de espacios no aptos para vivir dificultando la integración y comunicación con el resto de los habitantes de Cali. A estos problemas, se suma la falta de oportunidades de desarrollo, la falta de crecimiento económico y posibilidades de acceso a la educación en esta zona excluida de Cali.
En la actualidad  Aguablanca cuenta con 482.705 habitantes (Cali en cifras, 2011) constituyendo una cuarta parte de la población total de la ciudad de Cali, población que sigue en crecimiento ya que al Distrito siguen llegando cada año miles de inmigrantes y desplazados por la violencia en busca de un mejor porvenir.
Densidad Poblacional
“El distrito de Agua Blanca alberga una población diversa, cuyas prácticas y costumbres culturales conviven y se retroalimentan, dando paso al surgimiento a nuevas formas de vínculos entre seres humanos. Los sectores deprimidos y excluidos como los que conforman el distrito de Agua Blanca, de alguna manera imitan los pobladores rurales que fueron transportados a los rincones de la gran ciudad por los inmigrantes, quienes tratan de subsistir la gran mayoría de la economía informal o llamada el rebusque.”  (Tovar, 2004. P. 143)
  
El distrito de Aguablanca, ese místico fragmento de la ciudad que muchos nos atrevemos a mencionar en nuestra conversación diaria, pero que nunca hemos osado visitar, es un sitio lleno de historias, de personajes, de contrastes, que seguramente nunca terminaría de asombrarnos. La creencia popular es que el distrito de Aguablanca es tal vez el lugar más peligroso de la ciudad, donde, según muchos, la violencia es un plato que se sirve puntual todos los días sin excepción. Y es posible que la violencia esté muy presente, pero está presente también en el resto de la ciudad y eso es algo que olvidamos cuando hablamos de Aguablanca, un sector de la ciudad que no goza de los mismos privilegios que los demás, un lugar al que miles de personas que lo perdieron todo un día, hoy llaman hogar.  



Aguablanca, un distrito  está ubicado al oriente de nuestra ciudad, Santiago de Cali en el Valle del Cauca, fue fundado en 1972 a partir de varias invasiones y apropiaciones ilegales de terrenos. Lo componen 50 barrios cuya uniformidad en términos demográficos, los podría encasillar como un solo barrio. Estos barrios se encuentran actualmente distribuidos en las comunas 13, 14, 15 y 21. Cada una de estas comunas tiene más de diez barrios, pero la más grande y densamente poblada es la comuna 13, conformada por 23 barrios como Charco Azul, el Poblado I y II, el Diamante, Comuneros I y II, Marroquín III, Villa del lago, El Pondaje, Ulpiano Lloreda, Calipso, entre muchos otros barrios, cuyas diferencias únicamente conocen sus habitantes, pues para el ojo del ciudadano “pudiente”, todos estos barrios son “igualitos”.

Si decidimos observar el distrito de Aguablanca, desde el punto de vista del ordenamiento territorial, nos daríamos cuenta de la masiva invasión de terrenos y de urbanizaciones pirata en la que viven sus habitantes. Las causas de este desorden territorial no son más que la inmensa migración de habitantes, que desde 1979 empezó a ocupar estas tierras. Miles de habitantes de la costa pacífica emigran hacia Cali después del tsunami en 1979 que deja a miles de personas sin hogar y también debido al agotamiento del suelo urbano que hizo que la ciudad se expandiera hacia los suelos inundables cercanos al rio Cauca. (Bernal, 2011. P.34)

Estas tierras del oriente de la ciudad eran perfectas para los inmigrantes de bajos recursos que querían establecerse en Cali, pues el precio de los lotes era bajísimo comparado con otras áreas de la ciudad. Los lotes medían 7 mts. de ancho x 15 mts. de fondo y se negociaban a un costo de 15.000 pesos con una cuota inicial de 7.500 y un plazo de 10 meses para pagar la deuda restante. (Mosquera citado por Zaidens y Castillo, 2011)

El crecimiento demográfico siguió aumentando a una velocidad difícil de calcular, haciendo que en la actualidad, el distrito de Aguablanca cuente con 482.705 (Cali en cifras, 2011), un cuarto de la populación total de la ciudad de Cali. Esta explosión demográfica pronto podría empezar a cobrar un mayor protagonismo del que tiene ahora, pues a Aguablanca llegan todos los días, inmigrantes desplazados provenientes de todas partes de la región. El problema radica en la complicada situación de desarrollo urbanístico de este distrito, pues la cantidad de invasiones y apropiaciones ilegales de terreno, han provocado que la condición de las viviendas no sea la más óptima, y que el acceso a servicios públicos este muy limitado.
Los inmigrantes se están estableciendo en lugares donde el plan de ordenamiento territorial, no ha intervenido con redes de acueducto o alcantarillado, por lo tanto las condiciones de vida en algunos casos son infrahumanas.  

“Algunos barrios del distrito de Aguablanca no cuentan con servicios públicos que permitan cubrir a toda la población. Además de esto, el aumento de la llegada de grupos migrantes generó la imposibilidad de habitar las zonas que el plan de ordenamiento territorial había dispuesto para estas personas. Por tal razón, el asunto del asentamiento se convirtió en una condición para que muchas personas se vieran en la necesidad de asentarse en espacios no aptos para vivir, esta situación generó incompatibilidades a la hora de posibilitar vías y escenarios para la integración  y comunicación con los habitantes del resto de la sociedad establecida de Cali. Como consecuencia, los habitantes se vieron en la necesidad de buscar la manera de generar sus propios espacios que con el tiempo posibilitarían procesos de integración y comunicación con toda la sociedad. A este problema se suma la falta de oportunidades de desarrollo, la falta de crecimiento económico y posibilidades de acceso a la educación.” (Gutiérrez Collazos, 2011. P.44)  

Problemas Sociales

En la comuna 15 en el distrito de agua blanca, se evidencian ciertos problemas sociales, uno de los más conocidos es la violencia, qué, según la tesis de grado “Resolvetas” de las autoras Pabón y Quintero expuesta  en el año 2011, la muestran como un conflicto de víctima y victimario, que se abstiene de incluir a toda la comunidad, convirtiéndolo en un problema meramente individual alejado de las repercusiones en el ámbito social. (57)

Se dice que es un hecho de trascendencia comunal dado que la violencia es un acto colectivo, el cual es realizado principalmente por adolescentes que se encuentran influenciados por el medio social circuncidante, ya que al crecer en un ambiente violento estas acciones son interiorizadas y posteriormente aplicadas a las redes de relación e interacción generando un ambiente de recepción violento cíclico. (57 – 58)

El sector de agua blanca, presenta una tasa de homicidio alta de 140 homicidios por cada cien mil habitantes, superando significativamente la tasa de mortalidad por asesinatos nacionales. Por consiguiente la violencia es un factor presente en la convivencia del sector (Pabón y Quintero, 2011, p. 61). Los principales protagonistas de los actos violentos son bandas juveniles, milicias, grupos de limpieza social, expendedores de droga y sicarios. (Pabón y Quintero, 2011, p. 62).



Otro problema social que es evidente, es la pobreza, ya que el sector de agua blanca se encuentra compuesto por personas de estratos 1, 2 y 3, que suponen unas condiciones de vida bastantes precarias, también el desempleo es un factor importante, porque la mayoría de sus habitantes se desempeñan en trabajos informales y la deserción escolar es significativamente alta. (Pabón y Quintero, 2011, p. 61) A demás, la expectativa de vida se reduce y los jóvenes inician la vida adulta de manera temprana, iniciándose en trabajos informales y aumentando así dicha deserción (63).

En consecuencia, otra contingencia social del distrito recae en la falta de comunicación, debido a que los conflictos generalmente no son solventados por medio del diálogo ni la conciliación, porque han interiorizado en su proceso de desarrollo que la violencia es el medio de resolución por excelencia (Pabón y Quintero, 2011, p. 63).
El abandono del estado entra en juego también, el cual se trata de subsanar por medio de organizaciones comunales no gubernamentales, prestando servicios a la comunidad. (Pabón y Quintero, 2011, p. 63).

Dinámicas Políticas

En el distrito de Agua Blanca en la comuna 15, se ha evidenciado una ausencia del estado notoria, por tanto como se ha mencionado antes, se crearon organizaciones comunitarias para poder completar o sustituir la acción estatal,  un ejemplo es el trabajo de Pabón y Quintero, donde por medio de actividades lúdicas, logran crear una comunicación sana en un grupo de personas de la comuna, conduciendo a una comunicación de resolución de conflictos pacífica en pro de la justicia restaurativa en niños entre ocho y doce años, donde se ha detectado el mayor flujo de influencia violenta (p. 120).

Definitivamente uno de los mayores problemas del distrito de Aguablanca, es que todos los espacios que alguna vez fueron pensados para ser convertidos en zonas de integración, de recreación y cultura, hoy en día están siendo ocupados por invasiones y apropiaciones ilegales de terreno. Para fortuna de muchos habitantes del distrito, existen varias agrupaciones de personas que han creado sus propios espacios lúdicos de integración, de recreación y de deporte para que todos los interesados, cuenten con espacios para desenvolverse en el ámbito artístico, deportivo o recreacional.

En cuanto al plan de ordenamiento territorial, existen en la actualidad diversos planes de urbanización, para darle una mejor cara al distrito y procurar mejores condiciones de vida para todos los que las necesitan. 

El estado es consciente de las condiciones de vida que existen en el distrito, y se ha encargado, a nivel local, trabajando conjuntamente con la oficina de mejoras públicas, en un plan a largo plazo cuyo principal objetivo es darle una nueva cara al distrito de Aguablanca. 



Bibliografía

·         Gutiérrez, E. (2011), “Caracterización de la Dinámica de difusión de contenidos audiovisuales propuesto por el colectivo cine pal barrio en el Barrio Mojica II del Distrito de Aguablanca”  Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia.

·         Tovar, P. (s.f.) “Estudio del comportamiento violento de los jóvenes de 15 a 22 años migrantes afrocolombianos de la costa caucana, actualmente residentes en los barrios Marroquín I y II y Manuela Beltrán del Distrito de Aguablanca”, Departamento de Antropología, facultad de Ciencias humanas y Sociales de la Universidad del Cauca.

·         Bernal, S. ( 2011) “Jóvenes con actitud y talento”, Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia

·         Pabón y Quintero (2011) “Resolvetas. Aprendiendo sobre la justicia restaurativa ” Facultad de humanidades y ciencias sociales, carrera de comunicación, pontificia universidad javeriana.